EJES DE TRABAJO

Sujeto de derecho y sujeto del inconsciente

Victoria Vicente

"¿Cómo se ha llegado a dar las llaves de nuestra civilización a los jueces?” A partir de esta pregunta tan extrema en torno al momento actual de nuestro mundo, planteada por J.-A. Miller en Questión d’ École1Biagi-Chai, F., “La despatologización lacaniana y la otra”, Question d'École, París, 2022., propongo hacer resonar la tensión que este eje, “sujeto de derecho y sujeto del inconsciente”, nos propone.

En cierto modo la sociedad actual apunta hacia un terreno de pura positividad en el campo de lo subjetivo en donde la falta o lo imposible encuentran dificultosamente un lugar. En este terreno se hace evidente la aparición de cierta alianza entre un saber científico/tecnológico y lo que configuran los derechos de los individuos. Es una política.

Una primera idea al respecto es que al “sujeto de derecho” podemos situarlo ahí entre las coordenadas de una visión hedonista del mundo y el imperio de un acceso al goce "para todos". El “sujeto de derecho” se construye entre esas líneas.

Lo que se dice es igual a lo que se quiere. Lo que cada uno experimenta vale por la realidad, una realidad que debe ser reconocida como tal por el Otro, sin interrogantes. El individuo plantea su reivindicación exigente, “tengo derecho a”, en base a un cálculo de la maximización del goce.

Lo justo, el derecho y lo legal, es decir, las reconfiguraciones legales, se anudan alrededor del sujeto en el dominio de un universal sin imposible.

1.- Pero, ¿cómo conjugar este universal unificador con el sujeto del inconsciente en tanto concierne a una cuestión clínica e individual?

La lógica de la enseñanza de J. Lacan nos lleva a armar de diferentes maneras al sujeto del inconsciente. El sujeto que se escribe como dividido no es el mismo que vamos a encontrar cuando el goce viene a ocupar el primer plano, en su avanzadilla respecto al significante. Podemos recorrer el tema del sujeto en Lacan hasta llegar a la formulación “el sujeto es siempre feliz”, manera asombrosa de seguir a Freud cuando dice que el aparato psíquico funciona para el goce, para satisfacer una exigencia libidinal inconsciente y constante2Cf. Miller, J.-A., “El analista síntoma”, Conferencias porteñas, Vol. 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, pp. 27-45..

Esta formulación del sujeto del inconsciente nos interesa -y sorprendentemente con ella estamos en sintonía con la época- en tanto lo vemos vestido y afectado de manera esencial por el goce, como parlêtre, abre la puerta al cuerpo. El inconsciente “procede del cuerpo hablante”.

Este nuevo sujeto tiene un cuerpo3Miller, J.-A., “Habeas Corpus”, Conferencia en X Congreso de la AMP.

Encontramos en la clínica actual los fenómenos de reivindicación y de arreglos subjetivos que tienen en el cuerpo su campo. El cuerpo cuando se instala en el discurso de las leyes -ya sea en razón del derecho al género sentido, a la injusticia por el sexo equivocado o por la pertenencia identitaria-, aparece como un lugar privilegiado para atajar el malestar subjetivo. Frente al ideal del individuo autosuficiente y potente, el psicoanálisis pone de manifiesto que los cuidados prodigados o no a ese cuerpo denotan el valor inconsciente que le envuelve.

El goce no se piensa a partir de la ley. La ley de las legislaciones existentes se ocupa de regular la distribución de los goces, de qué se tiene derecho a gozar, cómo y cuándo, pero este no es el goce que incumbe al psicoanálisis.

Podemos percibir, así, dos posiciones en la relación al goce: un “querer más goce” y un “querer la particularidad del síntoma”4Laurent, É., “La sociedad del síntoma”. ; sabemos que sería insensato atacar ciegamente este “querer” del sujeto contemporáneo; sería entrar en una falsa alternativa. Más bien, se trata de apuntar a la manera singular en que cada uno enlaza cuerpo y lenguaje.

Entonces abramos una interrogación para investigar en la clínica los modos que tiene el parlêtre para enfrentar la división entre lo que se quiere y lo que se desea, las maneras que adopta para habitar un cuerpo, para fijarlo a una imagen, modalidades para habitar un sexo que convenga al género.

2.- Freud nos dice que el sujeto sueña en contra del derecho cuando dice que todos los sueños son fundamentalmente sueños de transgresión5Miller, J.-A., “Nada es más humano que el crimen”, Conferencias porteñas, Vol.3, op. cit., pp. 77-83..

Hay un goce en la transgresión que Lacan desarrolla ligado a su seminario sobre la ética. Estamos de acuerdo en que norma y goce transgresor se conceptualizan siempre en relación con un ideal6 Cf.Miller, J.-A., “Nada es sin goce”, Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 281-290. .

En la actualidad, donde el ideal no sostiene, vemos la forma en la que el proceso de reorganización ética se establece a partir de normas en sí mismas rígidas e individualistas. Entonces, ¿qué normas encuentra el sujeto en su singularidad en el vínculo con el otro? ¿Hallamos aquí en este individualismo, en este “yo soy así”, la llave para entender el modo en que el discurso del derecho y de las leyes se ha instalado en el espacio social y colectivo decidiendo sobre los encuentros?

3.- Introduzcamos un tercer elemento a interrogar dentro de este eje: la responsabilidad del sujeto en sus actos.

J.-A. Miller en varios textos hace girar el momento actual del mundo en torno al “frenesí de la elección"7 Miller, J.-A., “Conferencias en Turín”, Polémica política, Ed. Gredos, Barcelona, 2021, pp. 135-157. Miller, J.-A., “Cada uno en su mundo “, Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015, pp. 331-343. ; elección que se eleva a la categoría de valor supremo.

Cabe así preguntarse no solamente sobre la elección como responsabilidad y compromiso del sujeto sino también sobre el lugar desde donde el sujeto contemporáneo realiza sus elecciones o toma sus decisiones, en muchas ocasiones perdido en la dimensión sin límite de lo posible.

Justamente porque las elecciones señalan que no hay puro determinismo, que precisamente el sujeto se inscribe por la elección en la relación de la causa al efecto.

 

  1. Biagi-Chai, F., “La despatologización lacaniana y la otra”, Question d'École, París, 2022.
  2. Cf. Miller, J.-A., “El analista síntoma”, Conferencias porteñas, Vol. 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, pp. 27-45.
  3. Miller, J.-A., “Habeas Corpus”, Conferencia en X Congreso de la AMP.
  4. Laurent, É., “La sociedad del síntoma”.
  5. Miller, J.-A., “Nada es más humano que el crimen”, Conferencias porteñas, Vol.3, op. cit., pp. 77-83.
  6. Cf.Miller, J.-A., “Nada es sin goce”, Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 281-290.
  7. Miller, J.-A., “Conferencias en Turín”, Polémica política, Ed. Gredos, Barcelona, 2021, pp. 135-157. Miller, J.-A., “Cada uno en su mundo “, Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015, pp. 331-343.

"¿Cómo se ha llegado a dar las llaves de nuestra civilización a los jueces?” A partir de esta pregunta tan extrema en torno al momento actual de nuestro mundo, planteada por J.-A. Miller en Questión d’ École8Biagi-Chai, F., “La despatologización lacaniana y la otra”, Question d'École, París, 2022., propongo hacer resonar la tensión que este eje, “sujeto de derecho y sujeto del inconsciente”, nos propone.

En cierto modo la sociedad actual apunta hacia un terreno de pura positividad en el campo de lo subjetivo en donde la falta o lo imposible encuentran dificultosamente un lugar. En este terreno se hace evidente la aparición de cierta alianza entre un saber científico/tecnológico y lo que configuran los derechos de los individuos. Es una política.

Una primera idea al respecto es que al “sujeto de derecho” podemos situarlo ahí entre las coordenadas de una visión hedonista del mundo y el imperio de un acceso al goce "para todos". El “sujeto de derecho” se construye entre esas líneas.

Lo que se dice es igual a lo que se quiere. Lo que cada uno experimenta vale por la realidad, una realidad que debe ser reconocida como tal por el Otro, sin interrogantes. El individuo plantea su reivindicación exigente, “tengo derecho a”, en base a un cálculo de la maximización del goce.

Lo justo, el derecho y lo legal, es decir, las reconfiguraciones legales, se anudan alrededor del sujeto en el dominio de un universal sin imposible.

1.- Pero, ¿cómo conjugar este universal unificador con el sujeto del inconsciente en tanto concierne a una cuestión clínica e individual?

La lógica de la enseñanza de J. Lacan nos lleva a armar de diferentes maneras al sujeto del inconsciente. El sujeto que se escribe como dividido no es el mismo que vamos a encontrar cuando el goce viene a ocupar el primer plano, en su avanzadilla respecto al significante. Podemos recorrer el tema del sujeto en Lacan hasta llegar a la formulación “el sujeto es siempre feliz”, manera asombrosa de seguir a Freud cuando dice que el aparato psíquico funciona para el goce, para satisfacer una exigencia libidinal inconsciente y constante9Cf. Miller, J.-A., “El analista síntoma”, Conferencias porteñas, Vol. 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, pp. 27-45..

Esta formulación del sujeto del inconsciente nos interesa -y sorprendentemente con ella estamos en sintonía con la época- en tanto lo vemos vestido y afectado de manera esencial por el goce, como parlêtre, abre la puerta al cuerpo. El inconsciente “procede del cuerpo hablante”.

Este nuevo sujeto tiene un cuerpo10Miller, J.-A., “Habeas Corpus”, Conferencia en X Congreso de la AMP.

Encontramos en la clínica actual los fenómenos de reivindicación y de arreglos subjetivos que tienen en el cuerpo su campo. El cuerpo cuando se instala en el discurso de las leyes -ya sea en razón del derecho al género sentido, a la injusticia por el sexo equivocado o por la pertenencia identitaria-, aparece como un lugar privilegiado para atajar el malestar subjetivo. Frente al ideal del individuo autosuficiente y potente, el psicoanálisis pone de manifiesto que los cuidados prodigados o no a ese cuerpo denotan el valor inconsciente que le envuelve.

El goce no se piensa a partir de la ley. La ley de las legislaciones existentes se ocupa de regular la distribución de los goces, de qué se tiene derecho a gozar, cómo y cuándo, pero este no es el goce que incumbe al psicoanálisis.

Podemos percibir, así, dos posiciones en la relación al goce: un “querer más goce” y un “querer la particularidad del síntoma”11Laurent, É., “La sociedad del síntoma”. ; sabemos que sería insensato atacar ciegamente este “querer” del sujeto contemporáneo; sería entrar en una falsa alternativa. Más bien, se trata de apuntar a la manera singular en que cada uno enlaza cuerpo y lenguaje.

Entonces abramos una interrogación para investigar en la clínica los modos que tiene el parlêtre para enfrentar la división entre lo que se quiere y lo que se desea, las maneras que adopta para habitar un cuerpo, para fijarlo a una imagen, modalidades para habitar un sexo que convenga al género.

2.- Freud nos dice que el sujeto sueña en contra del derecho cuando dice que todos los sueños son fundamentalmente sueños de transgresión12Miller, J.-A., “Nada es más humano que el crimen”, Conferencias porteñas, Vol.3, op. cit., pp. 77-83..

Hay un goce en la transgresión que Lacan desarrolla ligado a su seminario sobre la ética. Estamos de acuerdo en que norma y goce transgresor se conceptualizan siempre en relación con un ideal13 Cf.Miller, J.-A., “Nada es sin goce”, Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 281-290. .

En la actualidad, donde el ideal no sostiene, vemos la forma en la que el proceso de reorganización ética se establece a partir de normas en sí mismas rígidas e individualistas. Entonces, ¿qué normas encuentra el sujeto en su singularidad en el vínculo con el otro? ¿Hallamos aquí en este individualismo, en este “yo soy así”, la llave para entender el modo en que el discurso del derecho y de las leyes se ha instalado en el espacio social y colectivo decidiendo sobre los encuentros?

3.- Introduzcamos un tercer elemento a interrogar dentro de este eje: la responsabilidad del sujeto en sus actos.

J.-A. Miller en varios textos hace girar el momento actual del mundo en torno al “frenesí de la elección"14 Miller, J.-A., “Conferencias en Turín”, Polémica política, Ed. Gredos, Barcelona, 2021, pp. 135-157. Miller, J.-A., “Cada uno en su mundo “, Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015, pp. 331-343. ; elección que se eleva a la categoría de valor supremo.

Cabe así preguntarse no solamente sobre la elección como responsabilidad y compromiso del sujeto sino también sobre el lugar desde donde el sujeto contemporáneo realiza sus elecciones o toma sus decisiones, en muchas ocasiones perdido en la dimensión sin límite de lo posible.

Justamente porque las elecciones señalan que no hay puro determinismo, que precisamente el sujeto se inscribe por la elección en la relación de la causa al efecto.

 

  1. Biagi-Chai, F., “La despatologización lacaniana y la otra”, Question d'École, París, 2022.
  2. Cf. Miller, J.-A., “El analista síntoma”, Conferencias porteñas, Vol. 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, pp. 27-45.
  3. Miller, J.-A., “Habeas Corpus”, Conferencia en X Congreso de la AMP.
  4. Laurent, É., “La sociedad del síntoma”.
  5. Miller, J.-A., “Nada es más humano que el crimen”, Conferencias porteñas, Vol.3, op. cit., pp. 77-83.
  6. Cf.Miller, J.-A., “Nada es sin goce”, Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 281-290.
  7. Miller, J.-A., “Conferencias en Turín”, Polémica política, Ed. Gredos, Barcelona, 2021, pp. 135-157. Miller, J.-A., “Cada uno en su mundo “, Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015, pp. 331-343.